Miércoles 19 de Junio de 2019
 
 
 
 
8 de Mayo de 2008
     
 
   
 
Volvió el mercado negro de gasoil y recrudece la escasez
 
Distribuidores, estacioneros y transportistas aprovechan las diferencias de precios
El desfase de precios con el resto de la región desempolvó una vieja práctica en la Argentina: el mercado negro de combustibles, que contribuye a la escasez en los surtidores.

Nadie habla entre los estacioneros, pero el tema se ha convertido en un escándalo que algunos ya admiten apenas con un gesto o entre murmullos. "Todos lo sabemos", resumieron cerca de un surtidor.

Por la noche, algunos de ellos reciben camiones apurados por cargar el combustible. Si se es propietario de una línea de colectivos, el precio serán los 42 centavos por litro que fija el subsidio del Gobierno. Si sólo se es distribuidor, probablemente 1,599 pesos, el valor sugerido de la petrolera. Unos 15 centavos quedarán, en negro, para el estacionero. El destino será común a todos: el controvertido sector agropecuario, que pagará hasta 2,70 pesos. El distribuidor puede así ganar hasta un peso por litro.

Algunos operan a la luz del día. Uno de estos trader se jactaba, en los últimos días, de haberse comprado dos camiones y de ganar, con ambos, 300.000 pesos por mes. En el norte del país, algunos vienen secundados por tanques de 5000 litros a sus costados. En la región centro la práctica es más rentable por el auge del agro. Las cargas pueden llegar a 10.000 litros.

Tanto comercio nocturno genera peleas dentro del sector. Muchos dueños se oponen y hablan. Algunos dicen tener incluso pruebas de cámaras ocultas.

Modelo bolivariano

En realidad, nada nuevo en el mundo petrolero. La práctica es común en Venezuela, el reino de los intermediarios, donde el automovilista llena un tanque de nafta mediano con los mismos bolívares con que se compraría una gaseosa de litro y cuarto. Lo confesó a LA NACION hace dos meses, en San Antonio, Venezuela, el escurridizo Elmer, un oriundo de Cúcuta, Colombia, que tiene 25 años y gana 200 dólares diarios cruzando la frontera hasta cuatro veces en una tarde. "Hace tres años que vivo de esto", contó Elmer, padre de tres hijos.

La Argentina no tiene el petróleo bolivariano. Pero el litro de nafta sin impuestos cuesta aquí 1,08 pesos, según el informe de precios del estudio Montamat & Asociados, y tiene un valor equivalente de 2,19 pesos en Brasil; 2,58, en Chile; 2,68, en Paraguay; 2,91, en Perú, y 2,20, en Uruguay. Daniel Montamat, ex presidente de YPF y dueño de la consultora, recita casi de memoria las razones del faltante y aumentos recientes en los surtidores: "Cuando hay escasez de un producto, si no se ajusta por cantidad, se ajusta por precio".

Faltan gasoil y naftas. La demanda de súper subió 20% desde que empezó el año. La oferta no alcanza, los costos de los estacioneros han subido y se achica la rentabilidad. "Por eso no quieren manejarse con mucho stock", explicaron en una petrolera.

Otra mala noticia reciente: hay pocos camiones. "No se consiguen", se disculparon a este diario en una refinería. El trayecto para recarga de combustible hacia una estación puede demorar hasta nueve horas.

Largas filas frente a las estaciones de la Capital Federal y el conurbano bonarense, en general entre las 18 y las 19, remiten a una práctica que algunos bancos aplicaban, durante los últimos días de 2001, con los empleados de las ventanillas de las sucursales. Hay menos playeros frente a los surtidores, porque ninguna petrolera se desespera en la Argentina por vender el producto que fabrica. De ahí los cupos para las cargas.

Con el gasoil todo es más complicado. La demanda subió 6% este año. Las refinerías son las mismas de los 90. Pero entonces todo el mundo importaba, porque era negocio con el 1 a 1. Hoy sólo lo hacen algunas petroleras, por orden del Gobierno y para cumplir con el mercado interno. Comprar entre 30.000 y 40.000 m3 de gasoil en el exterior, sin impuestos, le reporta a cualquier petrolera una pérdida de entre 16 millones y 17 millones.

Las retenciones a las exportaciones, la venta récord de autos 0 km y el desfase con los valores de la región cambiaron el escenario.

Centenares de estaciones de servicio cierran por año. Y con el petróleo en el mejor precio de la historia, el sector mira al mercado interno. Algunos sobreviven a la paradoja.

Fuente: Diario La Nación, edicion on line del 8 de mayo de 2008. Nota firmada por Francisco Olivera
 
           
     
         
 
   
     
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