Domingo 16 de Junio de 2019
 
 
 
 
14 de Mayo de 2008
     
 
   
 
La asignación impositiva de los bienes en el matrimonio
 
Una nota de opinión publicada en El Cronista Comercial, firmada por el Prof. Santiago A. Sáenz Valiente, quien es docente de Impuestos II en la UBA y de Maestría de Derecho tributario en la UCA
Se ha tomado conocimiento de un proyecto de orden jurídico muy profundo que cambiaría del criterio de la Argentina respecto de la titularidad y libre administración y disposición de los bienes adquiridos por las partes a partir de de haber contraído matrimonio, mientras dure el vínculo matrimonial.

Ambos integrantes de la sociedad conyugal deberán contribuir a la manutención del hogar y necesidades de la familia en proporción a sus ingresos.

Los criterios jurídicos en nada cambian la asignación de bienes en el orden fiscal, pero resulta una buena oportunidad para recordar las normas impositivas vigentes que muchas veces son olvidadas al liquidar el impuesto a los bienes personales en forma anual. A propósito del próximo vencimiento del impuesto sobre los Bienes Personales, consideramos oportunos recordar la regulación de la sociedad conyugal en este tributo.

No existe en la Argentina una integración del patrimonio de ambos cónyuges, ni se liquida en función de los porcentuales de los bienes gananciales, sino que hay pautas específicas.

Impositivamente el marido debe declarar todos los bienes gnanaciales, salvo que haya separación judicial de bienes o la administración de dichos bienes la tenga la mujer por resolución judicial. También, si tales bienes fueron adquiridos por la mujer con el producto del ejercicicio de su profesión, oficio, comercio o industria, los mismo serán declarados por ella.

Especialmente destacamos que resulta indispensable probar los ingresos obtenidos que justifiquen la incorporación del bien a nombre de la esposa. Ello normalmente implica una tributación menor a nivel conyugal, pues los integrantes podrán valerede en conjunto de 2 montos no sujetos a imposición y seguramente también una menor tasad e impuesto.

Esta ventaja se potencia también a partir del aumento de la alícuota del impuesto del 1,25 con la reforma de diciembre de 2007.

Es recomendable no sólo que los ingresos ganados por la esposa sean suficientes para justificar la inclusión en su patrimonio de dicho bien, sino además que conste en el documento de titularidad que fue adquirido con fondos provenientes de su actividad personal.

Desde ya, los bienes propios de cada uno que les pertenezcan antes de haber contraído matrimonio y también aquellos que sean heredados, o asquiridos por el producto de los mismos, deberán ser declarados por cada contrayente.

El otorgamiento de usufruto de bienes inmuebles y su correcta inclusión en la declaración jurada del impuesto de bienes personales, es de suma importancia.

La propiedad y disposición plena sobre un inmueble se produce cuando el sujeto es titular de la nuda propiedad y usufructuario del mismo.

El usufructo es el derecho que el sujeto posee sobre los frutos que pueda brindar el bien, tal como el alquiler de un inmueble. Si un contribuyente cede el usufructo y mantiene la nuda propiedad la obligación de declaración del bien corresponderá de si el mismo es a título oneroso o gratuito.

La ley dispone que cuando la transmisión es en forma onerosa, cada una de las partes debe declarar el 50% del valor impositivo del inmueble.

En cambio, en los casos que no de fija contraprestación, es decir cuando es gratuita, será el beneficiario de la renta quien deberá declarar el inmueble. Ello aparece como razonable, pues será este quien estará en condiciones de pagar el impuesto.

Recordar la asignación de los bienes en el matrimonio, así como cuando se entregan inmuebles en usufructo, redundará en una correcta liquidación del impuesto y seguramente en el menor costo del mismo.

Fuente: Diario El Cronista Comercial, edición impresa del 14 de mayo de 2008. La nota de opinión se transcribió textualmente


 
           
     
         
 
   
     
Ir al sitio web de ACARA