Domingo 25 de Agosto de 2019
 
 
 
 
14 de Mayo de 2008
     
 
   
 
Mayor presión tributaria y superávit fiscal
 
Es vital sostener el superávit fiscal en niveles relativos razonables, cuestión que depende cada vez más del nivel de presión tributaria. Nota de opinión firmada por Nadin Argañaraz, Director de Investigaciones de Ieral – Fundación Mediterránea



El dato clave de abril fue que la recaudación tributaria nacional creció un 52% respecto a igual mes de 2007, variación nominal más que significativa.

Más allá de la discusión que se pueda tener al respecto, a la cantidad días hábiles existentes en cada periodo (abril de 1008 tuvo 21 días hábiles contra abril 2007 que tuvo 18), ya que no es clara la verdadera magnitud de su incidencia, resulta más contundente evaluar lo ocurrido en el primer cuatrimestre del año, (que de paso brinda una comparación casi exacta de días hábiles).

En los primeros cuatro meses de 2008 la recaudación lleva acumulados $ 79.263 millones contra los $ 55.115 millones de 2007. Esto significa un crecimiento del 43,8%. Respecto a los presupuestado por el Gobierno, ya se colectó el 34% de la pauta anual.

En relación al grado de importancia de los aportantes al crecimiento nominal descripto, puede decirse que de cada $ 100 que aumentó la recaudación total, $ 28 los aportó el IVA neto; $ 24 los Derechos de Exportación, $ 16 la Seguridad Social y $ 14 el Impuesto a las Ganancias, entre los más relevantes.

Un aspecto que también es muy interesante mensurar es el de la evolución de la presión tributaria efectiva (recaudación dividido el PBI). No hay dudas de que el crecimiento de los recursos tributarios del primer cuatrimestre fue superior al del PIB nominal, lo que por sí solo ya marca una continuidad de la tendencia creciente de la presión tributaria. Intentando una cuantificación, se obtiene una presión tributaria nacional del 26% del PIB para el primer cuatrimestre de 2008. Se tuvo una del 21% en 2006 y otra del 23% en 2007. Desde una visión pura de incidencia legal, puede afirmarse que de los 5 puntos portcentuales del PIB que aumentó la presión respecto a 2006, 1,6 puntos fueron aportados por los derechos de exportación, 1,1 puntos por el IVA, y 1,1, por Aportes y Contribución a la Seguridad Social.

Sin dudas, este mayor nivel de recaudación genera las condiciones nominales para obtener un mayor superávit fiscal primario. El resultado final depende de lo que pase con el gasto público. Suponiendo que el gasto de abril haya crecido a una tasa del 35%, como lo hizo en el primer trimestre, el superávit de abril podría haber alcanzado los $ 4200 millones. Esto brindaría un acumulado de $ 13.000 millones para los primeros 4 meses. Si, en cambio, el ritmo de abril mantuviera el ritmo de crecimiento de marzo (29%), el superávit de ese mes sería de $ 4.800 millones, llevando el acumulado a $ 13.600 millones. Ambos niveles posibles de ahorro fiscal, equivalen prácticamente a la mitad de lo presupuestado, (46% , 48% respectivamente), para todo 2008.

Así como resulta importante evaluar la marcha de la presión tributaria efectiva, si el gasto de abril se ubicó entre los dos niveles supuestos, el gobierno nacional podría anunciar en los próximos días que su ahorro fiscal primario del primer cuatrimestre estuvo entre el 4,3% y el 4,5% del PIB, niveles sin duda altos, teniendo en cuenta los vencimientos de deuda que se deben afrontar.

Si se desglosa el comportamiento fiscal, puede decirse que el gasto, excepto que en abril haya crecido más que la cota máxima supuesta, habría aumentado su participación en el PIB aproximadamente un punto porcentual respecto al primer cuatrimestre de 2007. Como la presión tributaria había crecido unos tres puntos porcentuales, habría facilitado financiamiento genuino tanto para este aumento del gasto como para la generación del ahorro fiscal excedente.

De cara al futuro se torna vital la sostenibilidad del superávit fiscal en niveles relativos razonables, cuestión que depende cada vez más del sostenimiento del nivel de presión tributaria. En la medida que no sea posible sostener los niveles actuales de carga tributaria efectiva, el nivel de ahorro fiscal puede verse amenazado, siempre bajo el supuesto de que el gasto público no ceda su participación en la economía.

Fuente: Diario El Cronista Comercial, edición impresa del 14 de mayo de 2008. La nota de opinión se transcribió textualmente

 
           
     
         
 
   
     
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