Miércoles 19 de Junio de 2019
 
 
 
 
19 de Mayo de 2008
     
 
   
 
Los mayores se resisten más a los controles de alcoholemia
 
El Diario Clarín publicó, sin dejar de lado elementos propios de la nota de color, un artículo que refleja que los conductores adultos no toman de buena manera que los detengan por ser hallados con algún ml de más de alcohol
Todas las noches, se realizan controles de alcoholemia en 26 puntos de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de la Dirección de Seguridad Vial, la Policía Federal y los agentes de Tránsito; todas las noches, los conductores lanzan excusas y tratan de no someterse a estos controles.

"Los más rebuscados son los abogados, que recitan un rosario de leyes y amenazan con juicios y demandas", comenta Marcelo Benedeto, supervisor de la Dirección General de Seguridad Vial; al tiempo que dice que los adultos más grandes son quienes más se quejan cuando hay que retener el automóvil.

Dos historias con finales diferentes
En la esquina de Crisólogo Larralde y Libertador, cerca de la 1:30 de la madrugada, el control detiene a un Peugeot 407, cuyo conductor es Jorge, un individuo que acaba de salir de cenar junto a su amigo Juan (el acompañante).

Jorge, de 60 años, tiene 0,70 gramos de alcohol en sangre, lo que implica que el automóvil debe ser retenido, según la ley y la ordenanza del fiscal de turno. Ante el hecho (el delito de conducir bajo tal estado), el individuo comienza una escena, con cambio de estrategias cual culebrón mexicano.

"Comimos, tomamos algunas copas de vino y listo. ¡Me indigna lo que están haciendo conmigo! Soy un empresario, doy trabajo a mucha gente y pago mis impuestos. Estoy destrozado. Esto es una humillación. ¡Yo soy un hombre de bien y me tratan como a un delincuente!", grita el conductor, para luego mostrar una faceta diferente y suplicar, tras un supuesto dolor en el pecho, que "por favor, no me lleven el auto".

Sin embargo, no todo queda ahí; Juan, mucho menos propenso a los cambios de estilo, demuestra su imprudencia y dispara: "Me tomé dos botellas de champán ¿Y qué? Por eso no manejo. Pero yo, en lugar del boludo de mi amigo, piso el acelerador y los paso por encima. ¡Que me vengan a buscar!".

"Se van a arrepentir de lo que están haciendo", grita este supuesto abogado, quien se jacta de tener tres amigos jueces y se revuelca en el pavimento con su traje negro cuando ve que la grúa se lleva el vehículo.

Todo lo contrario ocurrió con Nicolás, un joven de 28 años a bordo de un Volkswagen Golf que es detenido en Costanera Norte para hacer el control de alcoholemia.

Cuando Nicolás sopla la "pipeta" el resultado es el doble del permitido: 1 gramo de alcohol en sangre, por lo cual se mete las manos en los bolsillos, ve cómo, lentamente, la grúa remolca su vehículo y se toma un taxi hacia una fiesta en Palermo.

"Sabía de estos controles, pero me sorprendieron, acá están como escondidos. Igual, no estoy borracho, siento que puedo manejar sin problemas, tengo buenos reflejos", explica el joven antes de irse sin escándalo alguno, según publicó el diario Clarín.

Fuente: Diario Clarín, versión extraída de Yahoo! Noticias
 
           
     
         
 
   
     
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