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26 de Mayo de 2008
     
 
   
 
Controles de alcoholemia: secuestran 5 autos por día
 
La nota del Diario La Nación, amén de su contenido informativo, brinda un panorada de los números que arrojan estos primeros meses con esta modalidad de control
Cinco casos positivos de alcoholemia por día es el promedio que el gobierno porteño verifica desde principios de este mes en los controles que se realizan en doce puestos itinerantes, instalados cada noche en distintos puntos de la Capital.

Desde entonces se aplican sanciones más duras a quienes manejan con más de 0,50 g de alcohol en sangre: se les secuestra el automóvil, que deberá ser recogido al día siguiente de un playón municipal, y se les labran actas de infracción que llegan hasta los 2000 pesos.

La presencia permanente de los controles y la dureza de las sanciones se han convertido en las últimas semanas en tema de conversación obligado entre porteños y vecinos del conurbano. De hecho, se observa un mayor celo entre muchos automovilistas, que en reuniones y salidas sociales deciden no beber si después tienen que conducir.

La policía de tránsito ya se incautó de 111 vehículos. Todos ellos son autos de conductores particulares. El mayor porcentaje son hombres de entre 30 y 40 años. "Por lo general, los que más se resisten al control son jóvenes, especialmente durante la madrugada, los fines de semana", indicó uno de los policías de tránsito que participa del operativo. El 80 % de las personas a las que se les detectó un nivel superior al permitido de alcohol en sangre son hombres. En el 55 % de los casos positivos, los conductores son habitantes de la provincia de Buenos Aires.

A pesar de que el instructivo, firmado por el fiscal general porteño, Germán Garavano, dispone la incautación del vehículo, cuando el conductor tiene más alcohol en sangre que el permitido, en el 40 % de los casos la normativa se cumplió a medias, según pudo saber LA NACION.

Desde el 1º del actual, el instructivo que regula los controles de alcoholemia dispone la sustracción del vehículo al conductor alcoholizado, permite la aplicación de multas de hasta $ 2000 y el arresto de hasta por diez días. Pero sólo en el 60 % de los casos positivos el vehículo fue trasladado, como lo dispone la reglamentación, al playón de la Dirección de Seguridad Vial. Así lo informó a LA NACION el director del área, Pablo Martínez, que depende del Ministerio de Justicia porteño.

En el resto de los casos, según relataron fuentes vinculadas con los controles, se retuvo el automóvil en el lugar y se permitió al conductor esperar allí hasta que le bajara el nivel de alcohol. Tras ello, se lo dejó continuar, tal como ocurría antes de la nueva reglamentación.

El fiscal general de la ciudad, Germán Garavano, que fue quien firmó el instructivo para los nuevos controles, dijo a LA NACION que algunos oficiales de tránsito consultan con el fiscal de turno cuando a una persona se le detecta entre 0,50 y 0,80 gramo de alcohol por litro de sangre, antes de decidir la sustracción del vehículo.

"El criterio general de la fiscalía es claro: con más de 0,50 g se le inmoviliza y traslada el vehículo, pero es posible que algún fiscal de turno considere que, si la intoxicación es mínima, el conductor pueda esperar en el lugar. Se le hace una contraprueba luego de una hora y, si el valor da normal, se lo deja seguir", explicó Garavano.

"En la medicina forense internacional, la intoxicación se considera a partir de los 0,80 o desde el gramo de alcohol por litro de sangre", dijo Norberto Brotto, fiscal de turno encargado de supervisar los controles que se realizaron en Puerto Madero.

Según Brotto, antes de que se establecieran las nuevas disposiciones, algunos fiscales tomaban esas medidas como criterio. "Yo sólo lo autoricé en un caso, que dio 0,52 g, en el cual la sustracción del vehículo me parecía una medida demasiado gravosa", dijo.

El prefecto principal Groh, jefe de la división Puerto Madero de la Prefectura Naval, organismo que participó de los controles en Puerto Madero, confirmó que hubo algunas excepciones.

En los controles también hubo otras "licencias", según informó a LA NACION personal del operativo, que prefirió mantener su identidad en reserva. "A veces, nos enfrentamos a funcionarios públicos que presionan para que no se les realice el control y terminan zafando. No hay mucho que hacer para evitarlo, porque uno puede arriesgar el trabajo si se niega a dejarlos pasar", dijo una de las fuentes.

El operativo se sigue realizando todos los días, entre las 20.30 y las 6, en distintos puntos de la ciudad. Durante un recorrido por los controles, LA NACION comprobó que, si bien se cumplían las exigencias respecto del nivel de alcoholemia, no se controlaba el uso del cinturón de seguridad.

"Las nuevas medidas son muy positivas, pero deberían complementarse con un control general, como el del límite de velocidad y el uso de cinturón", opinó Alberto Silveira, presidente de la asociación civil Luchemos por la Vida.

Representantes de la asociación Madres del Dolor y de los padres de la tragedia de Santa Fe, el accidente en el que murieron nueve estudiantes y una docente del Colegio Ecos, se mostraron conformes con los controles. "Ahora queremos que se haga un perfil de quienes conducen alcoholizados para tomar medidas preventivas y atacar el problema de raíz", opinó Viviam Perrone, de la asociación Madres del Dolor.

"Los controles son un paso. Todavía faltan más medidas", dijo Sergio Levín, padre de uno de los niños que murió en el accidente de Santa Fe, en 2006.

Según comprobó LA NACION, la mayoría de los conductores se muestra dispuesto a pasar por el control de alcoholemia. "Anoche me chocó un borracho, así que estoy convencido de que estos controles son necesarios", contó Marcelo Sevillano, chofer de un taxi, que fue sometido a la prueba de la alcoholemia en Recoleta.

"Es la primera vez que me hacen este control. Seguro que es una incomodidad que te retiren el auto, pero más incómodo sería protagonizar un accidente a causa del alcohol", dijo Héctor Pezzella, otro conductor.

El detalle

Desde el 1° de este mes, la policía de tránsito se incautó de 111 vehículos.

El 80 por ciento de las personas a las que se les detectó un nivel superior al permitido de alcohol en sangre son hombres.

La mayor parte de los infractores son hombres de entre 30 y 40 años.

El 55 por ciento de quienes registraron más de 0,50 g de alcohol en sangre son habitantes de la provincia de Buenos Aires.

Desde el 1° de este mes, se endurecieron los controles de alcoholemia que hace el gobierno porteño en 12 puestos itinerantes en las principales calles y avenidas de la ciudad.

El instructivo que regula los controles que utilizan los fiscales contravencionales dispone la sustracción del vehículo al conductor alcoholizado, permite la aplicación de multas de hasta $ 2000 y el arresto de hasta por diez días.

Según el relevamiento realizado por LA NACION, sólo hubo secuestro del auto en el 60% de los casos positivos

Fuente: Diario La Nación, edición on line del 24 de mayo de 2008. Nota firmada por Sol Amaya
 
           
     
         
 
   
     
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