Miércoles 19 de Junio de 2019
 
 
 
 
26 de Mayo de 2008
     
 
   
 
Jesús Peón y la industria de Córdoba
 
A continuación se transcribe una emotiva nota (su autor desechó el término "necrológica") publicada en un diario cordobés, que despide la memoria del Sr. Jesús Peón, un verdadero cimiento de la industria automotriz, quien perdió la vida la semana pasada
Una parte de la historia del desarrollo fabril de la provincia se escribió bajo el impulso de quien alcanzó lugares de relevancia en las áreas de la producción automotriz, de empresas de servicios y, ya en sus años postreros, en la producción de vehículos de transporte.

He tenido la suerte, durante toda mi vida laboral, de estar siempre cerca de grandes hombres. Entiendo por grandes hombres aquellos que no sólo se destacaron por sus cualidades profesionales, sino por su alta comprensión del mundo y de las circunstancias que les tocaban vivir.

Uno de esos grandes hombres fue Jesús Peón, con quien trabajé durante muchos años y con quien además trabé una profunda amistad que me permitió conocerlo y valorarlo íntegramente.

Este privilegio me permitió conocer facetas importantes de su actividad como directivo empresario, actividad que en algunas oportunidades tuvo un fuerte impacto en el desarrollo industrial y en la economía de la provincia de Córdoba. Por eso me siento obligado a hacer públicos hechos que, debido a la humildad de Peón, fueron hasta hoy ignorados por los cordobeses.

Nacido en España y crecido en Francia (casi que su idioma natal era el francés), inmigró a la Argentina durante su adolescencia. Relataba el impacto que le causaron entonces los quioscos argentinos, con abundancia de golosinas, frente a la escasez de alimentos en la Europa posbélica.

Su inteligencia natural le permitió adaptarse a su nuevo país y conquistar poco a poco amigos que lo acompañaron durante casi toda su vida.

Ya estudiante, jugador de rugby y dueño de una natural simpatía, amplió su círculo de amistades de modo notable. Ingresó a la entonces Industrias Kaiser Argentina. A partir de ese momento comenzó a gestarse en él la personalidad de un conductor y su vocación de emprendedor.

Advertía que el crecimiento de la empresa repercutía en forma directa en el desarrollo integral de la sociedad, y por ello le dedicó todas sus capacidades hasta el último minuto de su vida.

Pero no escribo estas líneas para hacer una necrológica sino para resaltar, como ya he señalado, algunas acciones que Peón tuvo que hacer en resguardo o en beneficio de los intereses tanto económicos como sociales de la provincia, para que se conozcan, se valoren y alguien las incorpore a la historia reciente de Córdoba.

En particular, recuerdo cuando en la década de 1990, y como consecuencia de uno de nuestros clásicos brotes hiperinflacionarios, nuestra querida Renault tuvo seriamente comprometido su futuro, lo que hubiera tenido un impacto altamente negativo en la economía de la provincia, con consecuencias lamentables para sus habitantes, las industrias proveedoras, concesionarias y el comercio en general.

No quiero imaginarme lo que hubiese sido de Córdoba en aquellos tiempos si la producción, en esa planta, se hubiera visto definitivamente interrumpida.

En esa situación tan trascendente, le tocó a Jesús Peón asumir el más alto nivel en la conducción de la empresa (ya entonces su salud comenzaba a flaquear).

No obstante ello, asumió el desafío de salvar la empresa, con un ímpetu, un dinamismo y una dedicación que pocas veces he visto.

El salvataje exigía varias líneas de acción: bajar el endeudamiento vendiendo activos, reducir los gastos al máximo, convencer a los clientes de que siguieran comprando sus productos, conseguir el apoyo de los bancos, el acompañamiento de los proveedores, la colaboración del personal, la comprensión de las autoridades, de la casa matriz y, por sobre todas las cosas, ¡conseguir un socio!

Un socio que tuviera la capacidad de entender la complejidad de la industria automotriz que aquí, como en cualquier lugar del mundo, exige estrategias internacionales sumamente complejas, complementaciones con proveedores internos y externos, políticas comerciales muy sofisticadas y voluminosas inversiones que aseguren la permanencia de sus productos en el mercado, tanto nacional como extranjero.

Así que, además de resucitar al enfermo, había que encontrar una solución viable a futuro. Tarea de titanes.

Peón lo hizo. Todos recordamos cómo derivó la empresa de Renault a Ciadea y le tocó a Manuel Antelo, junto a un grupo de socios importantes, comprar el paquete mayoritario del holding y asumir la conducción de la nueva empresa como presidente.

Si no hubiera sido por la titánica acción de nuestro amigo, hoy quizá la historia sería otra y la empresa sería un recuerdo en nuestros tiempos. O no. Pero él lo hizo, y por eso deseo contar estas cosas tan importantes que hizo Peón para que perduren en el recuerdo y generen nuestra gratitud hacia este gran protagonista en nuestra corta historia industrial.

Otras radicaciones. Además, y mientras tanto, fomentaba la radicación de otras industrias en Córdoba, relacionadas con el rubro metalmecánica, en su mayoría proveedoras de las terminales automotrices.

Tuvimos una planta industrial de Daimler-Chrysler en Córdoba. No olvidemos que nuestro hombre fue el responsable industrial de American Motor en Estados Unidos, empresa que fue comprada por Chrysler. No tengo dudas de que la radicación de esta empresa en Córdoba se debió en buena parte a las influencias de Jesús. Lástima que, una vez más, los vaivenes de nuestras políticas económicas abortaron el intento. Sus últimas actividades entre nosotros estuvieron relacionadas con las empresas de servicios, en especial Aguas Cordobesas, de la que fue presidente durante casi 10 años. Me consta de sus anhelos para que esta empresa fuera un ejemplo en su rubro. No por nada es la única que mantiene su estatus inicial.

Y como si toda esta historia no alcanzara para dimensionar su grandeza, en los últimos tiempos estaba conduciendo la construcción de una fábrica y la puesta en marcha de las líneas de producción de ómnibus, trolebuses y vagones de ferrocarril, Tatsa, ubicada en el Gran Buenos Aires. Tuve la oportunidad de visitarlo hace poco. No lo podía creer. Es lo que fue Kaiser entre 1955/56 en Córdoba, decía: construcción de edificios y armado de líneas de producción al mismo tiempo. ¿Pueden imaginarlo? ¿A su edad? ¿Con su precaria salud?

Por último, amigo de sus amigos, de las tertulias, la buena mesa y el buen vino, más de una vez nos sorprendió con sus conocimientos sobre arte o literatura, recitando versos enteros de memoria o repitiendo las letras de los tangos más populares, con sus cargas nostálgicas (compartidas?)

Sólo los grandes luchan hasta el último minuto de su vida por construir un mundo mejor. Él así lo hizo. Le rindo mi homenaje.

Fuente: Diario La Voz del Interior, de Córdoba. Nota firmada por Gregorio Días Lucero, Presidente de Junior Achievement

 
           
     
         
 
   
     
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