Domingo 16 de Junio de 2019
 
 
 
 
6 de Mayo de 2008
     
 
   
 
En el último año se duplicaron los accidentes graves con motos
 
En el primer trimestre de 2007 participaban del 10% de los choques con heridos o muertos, mientras que en el mismo período de 2008 protagonizaron el 22%. Una ley que obliga a venderlas con casco no se cumple
Esas imágenes de Roma o Beijing que hasta no hace mucho llegaban por TV o en fotos y presentaban a las calles superpobladas de motitos apretadas en un enjambre de hierros y ruedas, ya no remite a un caos lejano y ajeno. Hoy, por su costo y accesibilidad, las motos invadieron también ciudades y pueblos argentinos. Pero detrás de las supuestas ventajas que da este vehículo cómodo y ágil hay una alarma que incluye riesgos de muerte. Es que la participación de motos en accidentes graves se duplicó en el último año.

Según un informe elaborado por el Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), en prácticamente una cuarta parte de este tipo de siniestros está involucrado un ciclomotor o moto. En el primer trimestre de 2007, estos vehículos protagonizaban el 10% de los accidentes graves. Sin embargo, apenas pasó un año para que la cifra ascendiera en forma vertiginosa: hoy ya es el 22,5%.

En el contexto de inseguridad vial y carencia de educación no es menor el dato que demuestra el boom del mercado de las motos, sobre todo de baja y mediana cilindrada. El parque aumenta año a año con índices sorprendentes y eso implica más probabilidades de accidentes. En 2007, por primera vez, la venta de estos vehículos superó a la de los autos: 678.050 contra 567.850. Y para este año, la cámara que agrupa a los fabricantes e importadores estima que se venderán más de 800.000. Para entender el fenómeno basta con un número más: en 2002 se patentaron apenas 65.000.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son considerados accidentes de tránsito graves aquellos en los que como consecuencia del hecho hay una fractura. El informe de ISEV demuestra que en la mayoría de los casos de este tipo en los que hay una moto involucrada, el factor determinante es la falta de casco o su uso inadecuado. "Es la única herramienta de protección y se usa poco", reconoce Eduardo Bertotti, director del ISEV. De acuerdo con los datos de este organismo, en zonas urbanas su uso no supera el 60%.

Pero además, hay una ley que remarca que no se puede vender una moto sin casco. Y que no se cumple. "Nadie hace caso y tampoco hay voluntad política de controlar", remarca Bertotti. El especialista agrega que la falta de rigurosidad para otorgar licencias de conducir también contribuye al riesgo. Aunque hay casos donde la preocupación del Estado fue un poco más allá. En Firmat, Santa Fe, el Municipio entregó vales a los dueños de motos para que retirara cada uno un casco: logró que el 90% lo usara.

Pero eso no pasa en las grandes poblaciones urbanas, donde ocurre el 70% de los accidentes graves. Los conductores de entre 17 y 30 años representan el sector más involucrado (54%). Muchos trabajan con la moto. "Es cierto, hay demasiados accidentes. El casco se usa bastante más que hace un par de años pero es difícil de controlar en deliverys y en barrios. Hay poca conciencia de autoprotección. La moto es la primera salida laboral para muchos pibes que aprenden a andar en moto en unos días y la compran con el DNI", admite Mario Oriente, presidente de la Cámara de Empresas de Mensajería por Motos y Afines.

"Siempre lo uso pero no todos se lo ponen. A muchos no les interesa, no son concientes del riesgo. O no les importa", reconoce un joven que reparte pizza en Bernal. "Necesitamos conciencia del conductor y que la autoridad tenga voluntad de controlar con normas claras", advierte Bertotti.

Fuente: Diario Clarín, edición on line del 6 de mayo de 2008. Nota firmada por Fernando Soriano

 
           
     
         
 
   
     
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