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5 de Mayo de 2008
     
 
   
 
Todo lo que hay que saber para entender el grave faltante de naftas
 
Largas colas y cupos máximos pintan el alarmante panorama. Hay razones de fondo que explican las causas. Por qué la situación se agravará los próximos años
La Argentina hoy es testigo de cómo se contrae paulatinamente la matriz productiva de materias primas y recursos estratégicos: a la contracción del stock ganadero y la fuerte reducción de cereales clave para la economía local, se suma la caída de las reservas de crudo y el grave faltante de naftas, cada vez más notorio en todo el país.

"Son tres sectores donde hay un problema de oferta y no de demanda. El problema es que es muy difícil resolver la ecuación sin fijar incentivos adecuados, es decir, precios más acordes a los valores internacionales. Pero a su vez son productos de uso difundido en costos industriales, como es el caso del petróleo, o en la canasta básica, como sucede con el trigo", explicó a infobaeprofesional.com Jorge Vasconcelos, economista del IERAL.

"La estrategia del Gobierno, de ser cuidadosos con el impacto en los costos de los consumidores o empresas, dilató la convergencia a los precios internacionales. Pero esto es muy difícil de eludir, porque en un momento, o habrá que empezar a importar o habrá que convencerse de que es necesario reconocer otro nivel de precios a los productores locales", agregó el especialista.

En este sentido, Vasconcelos calificó como una política desacertada la dilatación del sinceramiento de los precios por parte del Gobierno en lugar de impulsar un "aterrizaje suave" entre los valores locales y los internacionales.

La matriz energética, bajo la lupa
La Argentina, por ejemplo, históricamente gozó de su perfil de economía autosuficiente en cuanto a recursos energéticos. Sin embargo, cada vez crece más la alarma por el riesgo que implica perder esta condición y transformarse en un país importador de petróleo, derivados y energía.

Cuando desde Brasil se anunció un mega-yacimiento de 33.000 millones de barriles, la mirada de los analistas rápidamente se posicionó en la Argentina, pero por una noticia totalmente opuesta: Repsol YPF, la empresa líder del país, informó a la Bolsa de Comercio que sus reservas cayeron un 20% en los últimos dos años, con un fuerte impacto durante 2007.

El dato es crítico: la firma explota un tercio de las reservas de gas y petróleo disponibles en los yacimientos de territorio nacional lo que equivale a 1.283 millones de barriles de petróleo. Paralelamente, la extracción de hidrocarburos también registró una caída el año pasado en comparación con 2006, del orden del 5 por ciento.

La merma de la producción se viene manifestando en los últimos años de manera preocupante. De acuerdo a los datos de Statistical Review of World Energy 2007, elaborado por British Petroleum (BP), considerados una referencia internacional en este terreno, las reservas en la Argentina cayeron de 2.900 millones en 2001 a 2.000 millones en 2006.

En el mismo período, Brasil pasó de los 8.500 millones a 12.200 millones, sin considerar los últimos descubrimientos que cambiarán la historia del país.

Evolución exploratoria
Según una reciente presentación realizada por Oscar Vicente, ex conductor de Perez Companc y actual CEO de la petrolera Entre Lomas, las tendencias de exploración en Argentina tampoco son alentadoras aunque desde 2004 empiezan a recuperarse levemente.



Previo a la crisis se exploraban un total cercano a los 100 pozos por año. Datos recientes prueban que la exploración cayó a 50 pozos en 2000, mientras que en 2006 esa cifra se modificó a tan sólo 59 pozos.

¿La Argentina obligada a importar?
Numerosos expertos en materia energética coinciden en que en poco tiempo la Argentina se convertirá en un importador de petróleo. Los pronósticos más desalentadores hablan de un plazo de cinco años, mientras que los más optimistas lo elevan a diez años, aproximadamente.

Según Gustavo Calleja, miembro del Grupo Moreno, “la Argentina está dejando de ser un país con autoabastecimiento y se está convirtiendo en país importador. De eso no hay dudas”.

En 2003, el saldo de la balanza comercial de petróleo, derivados y energía llegaba a casi u$s5.000 millones y las compras desde el exterior eran prácticamente nulas: solo u$s542 millones.

Como contrapartida, para este año las importaciones se habrán multiplicado por siete hasta alcanzar los u$s3.400 millones. De este modo, el saldo de la balanza comercial de este sector se encamina a ser el más bajo de la historia.

Efectos en la vida cotidiana
En la actualidad la escasez energética se está viendo en la falta de gas oil, que debe importarse a precios más elevados; mientras que en vísperas del invierno, con las bajas temperaturas, empiezan los temores en cuanto a los problemas de gas residencial que pueden ocasionarse, además del que hace tiempo atraviesan las empresas.

“Estamos muy complicados con el gasoil. Si el año pasado se importaron 1.200 millones de metros cúbicos, para este año se proyectan compras por cerca de 3.000 millones”, explicó Calleja.

Con respecto al gas, el especialista aseguró que “el año que viene va a haber una crisis importante de gas natural. Se está desplomando la producción y no alcanza a llenar la capacidad de transporte de los gasoductos internos”.

En el corto plazo, para Calleja “el Gobierno deberá resolver si va a seguir subsidiando la energía y cómo lo va a hacer para que no se le dispare el precio en los hogares y en los surtidores. Cada año se va a necesitar más fondos de las retenciones para compensar lo que deja de entrar vía petróleo y derivados”.

Desabastecimiento de naftas: largas colas y cupos máximos
La imagen se repite día a día desde hace meses: largas filas para poder cargar, tope a las ventas hasta $50, y en algunos casos, mangueras cruzadas.

La escasez de combustible se profundizó en las últimas horas en los surtidores de todo el país. El viernes hubo muchas dificultades en las estaciones de servicio de la zona metropolitana.

En el interior del país la situación es aún más grave.


En Misiones, el faltante de combustibles se acentuó. El presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio del Nordeste, Faruk Jalaf, explicó que "es más notoria la falta de naftas en ciudades como Posadas y Puerto Iguazú, pero también se terminó el gasoil y la nafta, incluso la "premium", en Oberá, El dorado y otras ciudades del interior de la provincia".

El viernes, el Gobierno del Chaco anunció que aplicará la Ley de Abastecimiento para clausurar las estaciones que impongan restricciones a la venta de combustibles.

En Salta y Entre Ríos ya se habla de desabastecimiento en varias zonas de esas provincias.

En Córdoba la situación se agrava día a día.

En Mendoza, en tanto, los automovilistas deben ir de una estación de servicio a otra para ver en cuál tienen suerte de conseguir combustible.

Lo mismo ocurre en La Pampa.

En Tucumán existe un sistema de cupo para grandes compradores. Situaciones como esta se repiten cada vez más en otras provincias e importantes ciudades del interior del país.
Estaciones de servicio, en extinción
A esto se suma una crisis que afecta a los empresarios del sector con una pérdida de rentabilidad que derivó en el cierre de 3.000 puntos de venta desde la salida de la convertibilidad y en la suspensión de personal ocioso, tal como explicó Rosario Sica, presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA).

De acuerdo con fuentes del sector, de las 6.000 estaciones de servicio que había en el país en la actualidad sólo subsisten la mitad 3.000, debido al aumento de los costos y el congelamiento de precios.

Las diferentes entidades del sector advierten desde hace tiempo sobre la pérdida de rentabilidad. “La situación se viene agravando desde 2003, pero ahora es más intensa porque desde 2005 se conceden aumentos salariales que llegan hasta un 75% mientras que los aumentos de los precios de los productos son mínimos”, comentó Sica.

Desabastecimiento y reventa
En el Instituto Argentino de la Energía de General Mosconi advirtieron que la crisis de desabastecimiento seguirá porque “no se han tomado medidas para evitarla, y se está operando con el mismo parque de destilerías de hace cinco años. Esto tiene una determinada capacidad productiva y, como la demanda de gasoil también es mayor, aparecen las crisis”.

Manuel García, titular de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes, se refirió al mismo problema y admitió estar “ante el pico más alto de desabastecimiento de los últimos años en todo el país, con media Capital Federal sin gasoil y con cupo en las naftas”. Además, consideró que se está en camino a tocar fondo en las reservas.

La inversión necesaria para revertir el flagelo
Según datos de la consultora Prefinex, si bien es difícil obtener un número exacto sobre los niveles de inversión que se realizan en el sector actualmente, se estima que estos no llegan a u$s1.000 millones por año en exploración, mientras que se necesitarían u$s25.000 millones.

Fuente: Diario Infobaeprofesional.com, edición on line del 3 de mayo de 2008.

 
           
     
         
 
   
     
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