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14 de Abril de 2008
     
 
   
 
Cambio de pilotos
 
En el último año, las automotrices cambiaron sus máximos conductores. Quiénes quedaron al frente de Fiat, PSA Peugeot Citroën, GM y DaimlerChrysler
Cuando, con el tiempo, se mire por el espejo retrovisor, 2007 no sólo será recordado por haber sido el año de producción, ventas y exportaciones récord para la industria automotriz. También porque, en esos 12 meses, varias terminales cambiaron de ocupante en sus butacas de piloto.

Sorpresa y media

El 1º de septiembre, Felipe Rovera dejó de ser presidente de General Motors Argentina. Su alejamiento fue tan súbito como el de su antecesor, el canadiense Simon Boag. Rovera aterrizó en Ezeiza a mediados de 2005, algunas semanas después de que Boag abandonó en menos de 48 horas la oficina que ocupaba desde 2003 para emigrar a Detroit, tentado por una alta posición en la casa matriz de Chrysler.

Pero el pase de Rovera fue más sorpresivo. En apenas dos años de gestión, el brasileño se había convertido en un referente de la industria automotriz local. A poco de llegar al país, tomó el volante de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), cuya presidencia correspondía a GM en virtud del sistema de sucesión rotativa que rige la cámara. Fue voz y cara de la entidad durante la negociación (y posterior firma) del acuerdo que rige el comercio automotor entre la Argentina y Brasil hasta mediados de 2008. En el terreno doméstico, consolidó a GM en el podio de ventas (este año, el Corsa se alternó mes a mes el liderazgo con el Gol) e hizo los deberes que marcó Detroit para que Rosario pudiera recibir una nueva inversión: profundizar el perfil exportador de la planta, reducir costos, incrementar volúmenes de producción, lidiar con la voracidad sindical y, en los últimos meses, capear la crisis energética y sus consecuencias.

Ejecutivo de carrera, antes de habitar su despacho en Catalinas, ocupó áreas como finanzas, exportaciones, calidad, administración de proyectos, logística y compras, tanto en las oficinas latinoamericana y europea, así como en el headquarter del gigante de Detroit. Pero -brasileño a fin de cuentas-, exhibió habilidad para descontracturar la adustez propia de un manager de su track-record, con sonrisas y declaraciones audaces. Tanto las referidas al competitivo mercado interno -la mayoría, dirigidos a sus principales rivales-, como la asignación de un nuevo modelo para la fábrica de Rosario, una inversión que acumuló casi dos años de inminente anuncio.

Esa novela tuvo su capítulo final cuando el propio Rick Wagoner, máximo mandamás de GM, visitó la planta para, con la presencia estelar de Néstor Kirchner, anunciar el desembolso de US$ 200 millones para producir un nuevo vehículo. Ocurrió el 19 de julio, algunas semanas antes de que se informara el adiós de Rovera.

La compañía informó que, tras 30 años de trayectoria, Rovera decidió jubilarse a los 57 años de edad. Lo reemplazó su compatriota, Edgar Lourençon, de 51. Hasta ahora, titular de GM en Chile, Bolivia y Perú, sumará la Argentina, Paraguay y Uruguay a su responsabilidad. En principio, será él quien verá hecho realidad el proyecto que, durante 20 meses, obsesionó a su predecesor.

León con nueva cúpula

Luis Ureta Sáenz Peña es sinónimo de Peugeot. Tres décadas al servicio de la automotriz del león, con pasos exitosos por París y la filial española -entre otros cargos-, sus históricos apellidos fueron la opción obligada para los franceses en los "90, cuando la automotriz decidió gestionar directamente sus operaciones en el país, hasta entonces, en manos de Sevel. En 2001, cuando sólo desde la Casa Rosada no se veían los nubarrones que se avecinaban por el Río de la Plata, Ureta puso en marcha el trabajo de reconversión de la planta de El Palomar, hasta entonces volcada casi íntegramente al mercado interno. En 2003, después de que pasó el temporal, PSA Peugeot Citroën asignó a su filial local un proyecto de US$ 50 millones: la producción regional del Peugeot 307. Un año más tarde, anunció en el Ministerio de Economía un desembolso de otros 125 millones de euros para fabricar otros dos modelos exclusivos: el 307 Sedán y el Citroën C4. El primero, estrenado en 2006, convirtió a PSA en el mayor productor de vehículos de país, con un total de 96.000 unidades (22 por ciento de la industria total).

En febrero último, París tuvo una nueva luz: Christian Streiff, ex CEO de Boeing. El nuevo conductor de PSA decidió un plan estratégico, cuyo foco es la reducción de costos y en el que los mercados emergentes tendrán protagonismo central. Para ello, creó una nueva división, Mercosur, que le reporta en forma directa. Puso en esa oficina, radicada en Brasil, a Vincent Rambaud. Y en la Argentina, a Osvaldo Baños, ex CEO de Baesa, la mayor embotelladora de Pepsi en el país.
No obstante, la mudanza de Baños a El Palomar no significó la partida de Ureta. El histórico ejecutivo le cedió la dirección general de la filial, pero pasó a ocupar la presidencia del directorio -hasta entonces, ocupada por el ex CFO del grupo, Yann Delabriere- y, este mes, asumió la conducción de Adefa.

Por lo pronto, la conducción del león anunció, a dúo, una inversión de $ 700 millones en tres años para elevar la producción local de PSA Peugeot Citroën -que en octubre saltó a trabajar en tres turnos- de 125.000 unidades, proyectadas para este año, a 170.000, hacia 2010.

Alemania e Italia: un nuevo orden

El 1º de agosto, Matthias Barth tomó el volante de DaimlerChrysler Argentina. Alemán, de 49 años, recaló en Buenos Aires tras ocupar la dirección de Global Trainning del grupo en la casa matriz (asumió en octubre de 2001), ser responsable de Posventa en Brasil (desde 1995) y distintas funciones en el área de Repuestos y Posventa de Mercedes-Benz en sus plantas de Stuttgart y Mannheim (desde su ingreso, en 1984). Su designación puso fin a un período de un año y medio, en el que tres ejecutivos desfilaron por la oficina principal del flamante edificio de Puerto Madero: Manfred Muell (renunció en 2006, para formar una consultora), Peter Brosch (de corto paso, entre agosto y diciembre del año pasado) y Szabolcs Aporszegi, el director de la planta de Daimler en Virrey del Pino, quien ocupó interinamente la presidencia entre ambos y después del alejamiento del último.

También Fiat Argentina tiene caras nuevas. Gerardo Bovone reemplazó a Franco Ciranni como CEO de la filial de la italiana, que preside Cristiano Rattazzi. Bovone, de 51 años, era un argentino en São Paulo: ocupaba la dirección general de Comau América latina, empresa del grupo Fiat especializada en mantenimiento y automación industrial.

El italiano Ciranni, de 57, retornará a Brasil (su destino previo a la Argentina), promovido a la máxima jefatura para América latina de Fiat Powertrain, la división que la italiana creó en marzo de 2005, después de su divorcio con General Motors en la producción de motores y cajas de cambio. En la Argentina, Ciranni logró cerrar un círculo. Cuando llegó, en plena crisis, la fábrica de Córdoba suspendió la fabricación de autos.

Tras una incipiente reactivación en 2003, con la producción de motores, primero, y cajas de cambio, después, la planta -un activo de US$ 600 millones- retomó el montaje de vehículos, con el Siena (una inversión de US$ 60 millones), modelo al que el año próximo se sumará la pick-up que Fiat desarrolla en sociedad con el holding indio Tata (un proyecto de US$ 80 millones).

Fuente: Revista RPM, edición del 14 de abril d 2008. Nota firmada por Juan Manuel Compte
 
           
     
         
 
   
     
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