Domingo 16 de Junio de 2019
 
 
 
 
23 de Abril de 2008
     
 
   
 
Liberarán el comercio de autos con Brasil en 2013
 
Aún debaten cómo compensar el intercambio hasta ese año
La Argentina cedió ante el pedido de Brasil de que el comercio bilateral de autos y piezas algún día sea libre. Y el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva se resignó a aceptar que su pretensión no se concretará pronto sino dentro de cinco años, como exigió la administración de Cristina Fernández de Kirchner.

A ese acuerdo arribaron ayer en Buenos Aires los secretarios de Industria de la Argentina, Fernando Fraguío, y de Desarrollo de Brasil, Ivan Ramalho. Y fue anunciado por ambos en una conferencia de prensa.

La reunión de ayer versó sobre el régimen automotor argentino-brasileño. Este sector quedó históricamente resguardado de la liberalización del Mercosur y en la actualidad por cada US$ 1,95 de autos y piezas que se importan de Brasil debe exportarse hacia allí por lo menos un dólar, y viceversa. A este coeficiente de intercambio se le llama flex. En 2002 se había acordado la progresiva liberalización, que llegaría en 2006, pero ese año el entonces presidente Néstor Kirchner impuso una renegociación y terminó acordando un régimen más compensado de intercambio hasta junio próximo.

"El libre mercado es uno de los puntos principales de este acuerdo, que podría quedar liberado si se cumplen ciertas condiciones dentro de cinco años", reconoció Fraguío, ex principal ejecutivo de la fabricante de camiones Iveco, del grupo Fiat. El secretario de Industria coincidió con su par brasileño en que un convenio de mediano plazo es la manera de ofrecer previsibilidad a los inversores para que apuesten en ambos países no sólo mirando el Mercosur sino también posicionando el bloque como proveedor mundial de autos.

Fraguío admitió que aún faltan acordarse algunos puntos del acuerdo automotor, como el flex que regirá hasta 2013. Ramalho pretende que el intercambio se flexibilice más, mientras que Fraguío considera que se debe mantener el flex de 1,95 por uno si la balanza favorece al socio mayor del Mercosur, pero podría ampliarse a más de dos por uno si beneficia a la Argentina, de menor desarrollo automotor, y sobre todo autopartista.

Precisamente, el secretario de Industria dijo que aspira a que el futuro régimen automotor reduzca el fuerte déficit bilateral en materia de componentes, pero reconoció que el pacto no contemplará exigencias excesivas en cuanto al contenido nacional de los vehículos. La balanza automotriz bilateral favorece en US$ 1500 millones a Brasil, sobre todo por las importaciones de piezas. El Gobierno confía en que si las automotrices tienen claro que durante cinco años seguirá el comercio compensado con Brasil, invertirán en la Argentina no sólo para ensamblar sino para desarrollar localmente las autopartes.

Créditos del Bndes

Además, Fraguío había prometido que el mes pasado se iban a tomar medidas a favor del autopartismo, pero el conflicto con el campo suspendió cualquier reparto de incentivos. Brasil contribuirá en algo: hoy, funcionarios del brasileño Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) expondrán a Fraguío la posibilidad de que esa entidad financie a compañías de su país que quieran invertir en la fabricación de autopartes en la Argentina, ya sea por cuenta propia o en sociedad con empresas argentinas.

Brasil también aspira a que el acuerdo con la Argentina atraiga inversiones hacia su territorio tanto de automotrices como de autopartistas. Ramalho advirtió que la balanza de componentes de Brasil con el mundo arrojó el año pasado un déficit de US$ 10.000 millones.

Fuente: Diario La Nación, edición impresa del 23 de abril de 2008. Nota firmada por Alejandro Rebossio

 
           
     
         
 
   
     
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