Jueves 22 de Agosto de 2019
 
 
 
 
5 de Septiembre de 2008
     
 
   
 
Moreno pidió bajar las naftas y pocas estaciones aceptaron
 
La mayoría mantiene los precios, que venían aumentando
La relación entre el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, las petroleras y las estaciones de servicio volvió a tensarse. Desde mediados del mes pasado, el funcionario había iniciado una serie de reuniones con los ejecutivos de las petroleras para exigir que las estaciones de Capital Federal y el Gran Buenos Aires bajaran los precios del surtidor entre 10 y 15%. Los nuevos precios comenzaron a verse lentamente entre el lunes y martes de esta semana en los surtidores de algunas estaciones, pero bajo la protesta de los estacioneros.

Para verificar el resultado de su orden, Moreno habría realizado una maniobra de pinzas: por un lado envió inspectores a verificar que se cumpliera la orden en las playas de despacho y por otro se habría comunicado con las petroleras para amenazarlos con paralizar las exportaciones de petróleo si siguen abasteciendo a los estacioneros rebeldes que mantengan los actuales precios. Ninguna petrolera quiere quedar en una situación en la que un crecimiento repentino de la demanda (por vender más barato, por ejemplo) le genere problemas logísticos para abastecer a todas sus estaciones.

Por ejemplo, el gasoil de Esso, que estaba a $ 2,299 por litro, debe bajar a 1,889, apenas unos centavos sobre el precio de YPF, la líder del mercado, en ese combustible (1,884). La nafta premium de la compañía norteamericana tiene que descender de 3,259 a 3,079 y la super pasó de 2,759 a 2,599.

Ayer se vieron unas pocas estaciones de servicio en la Capital con carteles pegados en los surtidores en los que se leía: "Estos precios fueron fijados y exigidos por el gobierno nacional, sólo para Capital Federal y el conurbano. No cubren mínimamente los costos de explotación. Se seguirán cerrando estaciones de servicio". "La situación está muy complicada. El Gobierno quiere que bajemos los precios, pero así no se puede subsistir. Ni hablar de pagar el último aumento de salarios", dijo un dirigente del sector.

Durante la última negociación salarial, el gremio que agrupa a los trabajadores de las estaciones de servicio obtuvo un ajuste del 25%, de aplicación en dos meses, junio y julio. Todavía está pendiente el pago del último mes y los estacioneros dicen que, si bajan el precio de los combustibles, no podrán actualizar las nóminas.

"Con el precio que quiere Moreno no pagamos más que el IVA e Ingresos Brutos, no nos queda un peso. Este mes tenemos aumentos de salarios y no los vamos a poder pagar", se lamentaron en la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (Fecra), en donde destacaron que en los últimos años "se cerraron 3000 estaciones de servicio y quedaron 30.000 personas en la calle".

Las petroleras convocadas para la rebaja de precios fueron Esso y Petrobras. Una situación absurda se da en relación a los de Shell: como el Gobierno mantiene su enfrentamiento con la empresa angloholandesa, sus ejecutivos no recibieron la llamada de la Secretaría de Comercio Interior intimándolos a la rebaja, con lo cual su combustible sigue siendo el más caro del mercado.

Según datos que dio a conocer la Secretaría de Energía a mediados de agosto, el precio promedio del litro de nafta premium en la Capital pasó de $ 2,31 a 3,022 entre enero y julio de este año, lo que representa un aumento del 30,8%. Para la nafta súper, la variación fue de 1,987 a 2,532 (27,4%), mientras que la normal pasó de 1,749 a 2,041 (16,6 por ciento). Según la legislación del 1999, los precios de los combustibles son libres en el mercado interno.

Fuente: Diario La Nación, edición on line del 4 de septiembre de 2008



 
           
     
         
 
   
     
Ir al sitio web de ACARA