Viernes 23 de Agosto de 2019
 
 
 
 
22 de Julio de 2008
     
 
   
 
La seguridad vial, de nuevo en el tapete
 
El presidente de Luchemos por la Vida, Sr. Alberto José Silveira, publicó una nota de opinión en La Nación del 22 de julio
En lo que va del año, más de 4000 personas ya han muerto en accidentes de tránsito, además de miles de discapacitados, heridos y cuantiosas pérdidas materiales, siendo así la inseguridad vial uno de los más graves problemas que sufrimos todos.

Es consecuencia de la forma caótica y temeraria en que nos comportamos cada uno de los habitantes, principalmente los conductores de automotores, pero también ciclistas y peatones, sin poner en práctica elementales comportamientos de seguridad vial y sin respeto por ninguna norma, creyendo que nunca nada nos va a pasar y que los accidentes sólo les ocurren a los otros.

Además de nuestra responsabilidad individual, las autoridades deben asumir el compromiso para que la seguridad vial comience a ser una cuestión de política de Estado, con autoridades nacionales responsables del tema y un lugar en el presupuesto destinado a invertir en seguridad vial.

La nueva ley 26.363, con la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y sus otras disposiciones, podrá ser el primer paso del Estado nacional al respecto, en tanto sea ratificada por todas las provincias y, lo más importante, tenga, junto con la ley de tránsito actual, vigencia práctica y real en cada una de las calles y rutas del país.

Además, las autoridades nacionales, municipales y provinciales de todo el país deben asumir seriamente su responsabilidad en el tema, siendo imprescindible que:

Realicen controles eficaces en calles y rutas, que aseguren la vigencia práctica de la ley (controles de velocidad y alcoholemia, cinturones de seguridad y cascos, etc.) y sanciones efectivas a los infractores.

Que den el buen ejemplo del cumplimiento de las leyes de tránsito a todo nivel, funcionarios o empleados públicos (cinturón de seguridad, velocidad, estacionamiento, etc.).

Que se asegure una adecuada preparación y otorgamiento serio y responsable de las licencias de conducir en todo el país.

Que implementen la educación vial, sistemática y continuamente, en los programas de estudio en establecimientos preescolares y escuelas primarias y medias en todo el país.

Que se realice una planificación urbana que posibilite un tránsito fluido y seguro.

Fuente: Diario La Nación, edición impresa del 22 de julio de 2008
 
           
     
         
 
   
     
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