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29 de Julio de 2008
     
 
   
 
Combustible, más caro y sin tarjeta
 
Los precios siguen en alza y los plásticos están suspendidos en muchas estaciones de servicio
Sobre un surtidor, donde hace unas semanas colgaba un cartel que alertaba sobre la falta de producto, ahora hay otra advertencia: "Diésel, sólo efectivo". Superada la extrema escasez que atravesó la mayoría de las estaciones de servicio durante el paro del campo, la restricción vigente en una Esso porteña es sólo un ejemplo de las múltiples trabas que los automovilistas pueden encontrar para acceder al combustible.

Los precios también quedaron altos tras el conflicto rural y el encarecimiento mundial del petróleo. La presidenta de la Federación de Empresarios de Combustibles (Fecra), Rosario Sica reconoció la diversidad de precios según la zona del país: "Hay una anarquía total, a tres cuadras de la Casa Rosada el gasoil cuesta 1,80 pesos y en Entre Ríos, 3,50, más 15 centavos de costo de playa", detalló. La nafta súper, que a principios de año costaba en la Capital Federal menos de $ 2, ahora ronda los 2,50.

Según pudo comprobar La Nación en una amplia recorrida por el conurbano y la Capital Federal, en gran parte de las estaciones está suspendido el pago con tarjeta de crédito, o se aplican cupos de carga, en especial al diésel. Pero eso no es todo: en un mercado en el que la disponibilidad de productos dista de ser suficiente para satisfacer al creciente parque automotor local, abastecimiento, costo y medios de pago son factores que van de la mano.

En el interior, la suspensión de las tarjetas en la mayor parte de las estaciones pasa desapercibida ante la preocupación por encontrar producto. Tampoco el pago con tarjeta de débito es aceptado con facilidad, aunque goza de mayor aceptación por ser un sistema en el que los pagos se acreditan en 72 horas.

La suspensión de los plásticos, en vigor en casi todas las YPF y en la mayoría de las competidoras, responde a una búsqueda de rentabilidad del negocio que, según dicen en el sector, es reducida. Y más ahora, cuando el petróleo cotiza alto en el exterior.

Algunas estaciones dejaron de aceptar tarjetas hace una semana. Otras, a fines del año pasado. En algunas, la suspensión llegó en marzo con el desabastecimiento por el paro rural. La cancelación de los plásticos era, y para muchos sigue siendo, una forma de cuidar el stock de producto. Así funciona en una Esso de Valentín Alsina, en Casares y Moreno, donde la venta de diésel con tarjeta tiene un cupo de $ 50. En efectivo, no hay límites de carga.

La estrategia de hacer stock es una explicación para el rechazo de las tarjetas, pero existe otra que abarca a la mayoría: petroleras y estacioneros prefieren la inmediatez del cash a un pago en diferido. Las emisoras de tarjetas cobran un 1,5% de comisión sobre un 6% de rentabilidad. Los pagos son acreditados con 23 días de demora.

En la restricción no hay una regla. En general, Shell y Petrobras mantienen la operación con tarjetas. Pero la situación es dispar. "No hay decisiones corporativas", aclaró Raúl Castellano, presidente de la Federación de Expendedores de Combustible y Afines del Centro de la Argentina.

Para compatibilizar los intereses de petroleras y dueños de estaciones, Fecra cerró en marzo un acuerdo con las tarjetas líderes por el que se acepta la financiación en tres cuotas mensuales, con un interés total del 6% al consumidor. Los pagos, según Sica, se acreditan en 48 horas.

Sica explicó que, de otro modo, es poco viable trabajar con tarjetas, en un momento en que "la disponibilidad todavía es escasa y poco rentable". Para ella, el problema "no se solucionará mientras no se tomen medidas para garantizar rentabilidad y abastecimiento". Por ahora, dice, la importación es el único recurso para abastecer adecuadamente al mercado interno.

La rentabilidad "no es extraordinaria", dijo el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes (AESI), Manuel García. Y la suspensión de tarjetas es "un recurso extremo para proteger el negocio". "Hace un año que perdemos el tiempo con [el secretario de Comercio Interior, Guillermo] Moreno. Tendremos que cortar rutas para que cumplan", se quejó García.

Cerca del puente La Noria, sobre la avenida Blanco Encalada, donde el diésel se vende sólo en efectivo, se recargan $ 0,10 por litro sobre el precio de cualquier producto. "Servicio de playa" es el pretexto que falsea los precios del cartel principal de la estación. "Por 30 pesos de diésel cargamos 28,48. Pero nada de eso va a nuestro sueldo. En realidad, es un aumento encubierto", explicó un empleado.

"Fondo de cobertura"
Los malabares para elevar los precios también se vieron en una YPF de Bella Vista, donde el costo adicional era de 20 centavos por litro de diésel. La excusa se llamaba "fondo compensatorio para el mantenimiento de instalaciones, cobertura por aumento de costos". Así se leía en un cartel que pendía del techo.

Poner un pie fuera de la capital, la órbita principal en la que se mide la inflación, implica un cambio de escenario. En el conurbano y en el interior de Buenos Aires, la situación cambia: allí no preocupa tanto la financiación como encontrar el producto. El precio pasa a segundo plano.

Según los datos de la Federación de Expendedores de Combustible y Afines de la Provincia de Buenos Aires (Fecoba), el panorama no ha cambiado mucho tras el último paro del campo: el 90% de las estaciones de servicio está desabastecido y la mayoría tiene que racionar el combustible. Según Fecoba, el 85% no acepta tarjetas de crédito. "Las empresas petroleras hacen lo que quieren y envían combustible a las estaciones de servicio cuando se les da la gana", dijo Luis Malchiodi, presidente de la entidad.

En Mendoza no desapareció el desabastecimiento. "Tendremos que habituarnos a la escasez porque no aparecen soluciones estructurales", dijo el vocero de la Asociación de Expendedores de Combustibles de la provincia, Federico Ricci. Allí, donde el litro de súper sobrepasa los $ 3, el pago con tarjeta es excepcional.

En La Pampa, persiste la escasez y tampoco se accede a la financiación. En Bahía Blanca, las complicaciones se extienden a las tareas agropecuarias: no cargan gasoil en acoplados o tanques, según denunciaron productores. Las estaciones salteñas tienen faltantes, en especial, las del interior de la provincia, donde la escasez dificulta la cosecha. Allí, el gasoil a granel se paga entre $ 2,70 y 2,80 el litro. Un funcionario del gobierno jujeño admitió el faltante. En Bariloche, subieron los precios hace una semana por la escasez. En el año, la nafta premium subió el 26% y se vende a $ 3,28 el litro.

En Shell dicen que las entregas son "normales", aun en el interior. YPF no respondió a las consultas. "La gente se acostumbró: en efectivo y cara, sí hay. Una nueva costumbre, en un país repleto", concluyó un playero de Avellaneda.

Fuente: Diario La Nación, edición on line del 29 de julio de 2008. Nota firmada por Luján Scarpinelli
 
           
     
         
 
   
     
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