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29 de Agosto de 2008
     
 
   
 
Furor tuerca: un clásico de la clase media cuesta el doble que un 0 km
 
Un Torino ’75 cuesta $ 57.000, un 100% más que los cerca de $ 30.000 que sale un Fiat Uno recién sacado de la agencia. Y piden por un Fitito ‘62 hasta $ 22.000. Los fanáticos justifican los precios por la calidad de los autos y vínculos afectivos
“Pura Sangre de todos los tiempos. Vendo Chevrolet Chevy SS Serie 2 Cupé 1974 en excelente estado. Tapizado e interior de cuero original. Radio AM, encendedor... Precio: u$s 13.000”, sostiene un clasificado que recorre una de las tantas páginas de fanáticos de automóviles clásicos de la Argentina. Se trata de un linaje que tiene como emblemas al Torino (Renault), el Falcon (Ford) y la cupé Chevy (Chevrolet) –vehículos tradicionales de la clase media local desde los 60 hasta los 80–, pero suma a otros exponentes, como el Fiat 600 y el Escarabajo, bandera de Volskwagen.

Medio siglo después de su primer desembarco en las calles, los clásicos se cotizan. De acuerdo con un relevamiento realizado en las principales páginas de ventas de autos por Internet, esos modelos pueden hasta duplicar el valor de un Fiat Uno, el cero kilómetro más barato del mercado local, que ronda los $ 30.000.

Pica en punta en la lista de precios el Torino. Por caso, piden por un modelo del año 80 hasta $ 57.000.

El famoso toro argentino hundió la cuña entre los fanáticos de Ford y Chevrolet, cuando piloteado por Héctor Luis Gradassi se quedó con la primera carrera que disputó en el Turismo Carretera (TC). Fue el 26 de febrero de 1967. Esa fecha late en la memoria de Sergio Navarro, presidente de la Federación Argentina del Torino. “Hay mucho afecto en torno a este auto, pero también una cuestión de practicidad. Andás en un coche que no se rompe, a diferencia de uno moderno, que es para ir y volver del trabajo”, justifica. “Una cupé Torino, en un estado aceptable, ronda los $ 36.000. Algunos piden hasta $ 60.000. Tardan más en venderla, pero a la larga consiguen comprador”, completa.

La Chevy se lleva la plata en el ranking de precios. Por un modelo ‘75 piden hasta $ 56.000, pero propietarios menos pretenciosos están dispuestos a ceder una unidad del mismo año, pero menos equipada, a cambio de $ 31.500.

Un Falcon ‘83 puede costar $ 25.800, mientras que piden por un modelo de 1980 hasta $ 31.000. El clásico de la marca del óvalo hizo su debut en el país en 1962, con 4.684 unidades vendidas, pero llegó hasta las 35.595 –casi ocho veces más– en 1973. Además de los laureles del TC, tiene en sus vitrinas otros galardones: se llevó el premio al auto más vendido del año en 1965, 1971, 1972, 1974, 1979 y 1983.

“Hay una locura instalada en la mentalidad del argentino. El seguro valúa un Falcon ‘78 en $ 8.000, pero en la calle puede costar más de $ 35.000”, reconoce Diego Sánchez, presidente del Ford’s Club Buenos Aires.

“En la Argentina, después del fútbol viene el automovilismo. Estos autos se venden en determinados círculos. Son un gusto, y los gustos se pagan”, explica.

Los Volskwagen no se quedan atrás. La marca alemana lanzó hace poco el New Beetle, que hoy cuesta unos $ 113.000 recién sacado de la agencia. Pero su antecesor, el viejo Escarabajo, no se cotiza nada mal: $ 31.500 un modelo 1962 en buen estado. Los bolsillos flacos pueden conseguir un ‘79 en $ 18.000.

Cierra la lista de precios el Fiat 600. Está entre los más ‘baratos’ de los clásicos, pero el viejo Fitito, en buen estado, ronda los $ 22.000 para un modelo con casi medio siglo sobre el pavimento.

Fuente: Diario El Cronista Comercial, edición impresa del 29 de agosto de 2008. Nota firmada por Pablo Fernández Blanco
 
           
     
         
 
   
     
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