Domingo 16 de Junio de 2019
 
 
 
 
4 de Junio de 2008
     
 
   
 
Mercedes-Benz, preocupada por los costos
 
El presidente de la filial local dijo que la operación es rentable gracias a "la cifra histórica de ventas en el país y las exportaciones"
Pese a las cifras de producción récord y la expansión creciente de la demanda, la industria automotriz no descansa sobre laureles. Mientras se mantienen firmes los números de este año, la situación de inestabilidad política e inflación va delineando un horizonte de preocupaciones para los hombres del sector.

Esta vez fue el presidente de Mercedes-Benz Argentina, Matthias Barth, quien encendió una luz amarilla: "Perdemos en la producción por unidad, pero nos salvamos por la cifra histórica de ventas en el país y las exportaciones a 58 países de América latina, Europa, Asia y Africa". La empresa proyecta vender este año unas 35.000 unidades en el mercado interno y un volumen apenas inferior en concepto de exportaciones.

Hace una semana, un estudio realizado por la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) condicionó el crecimiento del sector a las políticas públicas en energía e inflación que acompañen el desarrollo.

Mercedes-Benz Argentina, como el resto de las automotrices en el país, atraviesa un tiempo de bonanza: la compañía produce 140 unidades diarias trabajando "al 104 por ciento" en tres turnos y con un récord de 2700 operarios. Aunque no habrá inversiones para ampliar la capacidad instalada, en los últimos ocho meses la compañía invirtió US$ 12 millones para optimizar su producción.

"Estamos vendiendo como nunca. Jamás he visto un mercado como éste", dijo Barth. Y a pesar de los aumentos de costos que afronta la empresa, se animó a decir: "Este va a ser el mejor año de Mercedes-Benz en su historia en la Argentina". Es que, pese la reducción de las ganancias, los números todavía cierran.

El optimismo en la empresa no es ciego. "Estamos preocupados por los costos. Es difícil explicar en la [casa] matriz por qué están subiendo entre el 20 y 30 por ciento anual cuando hay un tipo de cambio estable", dijo el ejecutivo. "Tenemos que tener mucho cuidado para no perder competitividad", advirtió.

Los costos de Mercedes-Benz arrastran, además, los del sector autopartista local, que provee un 30 por ciento de sus insumos. El resto se importa desde Brasil y Alemania. Por eso, Barth se alineó con los empresarios del sector: "Tomamos en serio el programa de nacionalización y no como un juego político, porque preferimos comprar en la Argentina".

Según Barth, uno de los factores determinantes en materia de costos es el impacto del acuerdo salarial que el sector acaba de cerrar con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), que fijó un aumento del 35 por ciento. Mientras en su compañía los salarios tienen una participación del 6 por ciento en sus costos, para los autopartistas tiene un impacto del 50 por ciento. "Eso se traslada en un 7 u 8 por ciento en nuestros costos", explicó Barth.

La empresa no le teme a la escasez de energía, ya que cuenta con una usina de gas licuado (GLP) desde 2004, que fue renovada recientemente con una inversión de un millón de dólares. De este modo, la planta puede autoabastecerse por 30 días ininterrumpidos. Barth explicó que volver a poner en marcha la planta, en caso de un corte de energía en la red, es más caro que asumir el mayor costo de operar con GLP

Fuente. Diario La Nación, edición on line del 4 de junio de 2008
 
           
     
         
 
   
     
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