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17 de Junio de 2008
     
 
   
 
General Paz y Lugones, otra curva peligrosa para la seguridad vial
 
Es porque tiene una traza muy cerrada y los conductores la toman más rápido que lo debido. Muchos se cruzan de carril para evitar despistarse, y allí se producen roces y frenadas. Para los especialistas, no se respetan las velocidades máximas
"Yo sé que debo disminuir la velocidad acá porque tenés una subida y bajada con un codo muy pronunciado, pero para alguien que no conoce o viene distraído es muy complicado", asegura Sergio Paz, chofer de la línea 28 de colectivos. Su testimonio hace referencia al ingreso a la avenida Lugones desde la General Paz, uno de los puntos del tránsito de la Ciudad más peligrosos.

Para los especialistas se unen dos problemas: una traza exigente y las malas costumbres de los automovilistas.

Por el Acceso Norte ingresan a la Ciudad unos 320.000 autos por día. A diferencia de los ingresos por el sur o el oeste, donde hay diversos caminos posibles, casi todo el tránsito que viene desde la zona norte entran a Capital por General Paz y Lugones.

Entre ellos, los miles de camiones que vienen desde el norte del país hacia la zona portuaria.

Pero en ese lugar se encuentran con una sorpresa. Mientras que en la General Paz la velocidad máxima en ese tramo es de 80 kilómetros por hora, al llegar al empalme con Lugones deben reducir a 60 km/h. Y como la curva es bastante cerrada, muchos giran el volante hacia la derecha y suelen cambiar de carril. Ese es el momento en el que se producen las frenadas y las maniobras bruscas, que terminan en accidentes.

En la hora pico de la mañana el riesgo se ve aumentado por la mayor cantidad de autos y por otro factor, según comentaron algunos especialistas: como los autos que ingresan a la Lugones vienen en dirección hacia el Este, en algunos momentos es posible que la luz del sol encandile a algunos conductores.

Omar Maldonado es taxista, y semanalmente hace el recorrido por General Paz y Lugones para llevar al Centro a un pasajero fijo: "Más que la curva, el problema es cómo manejamos. Los autos vienen por el carril rápido de la izquierda y, de repente, se cruzan a la derecha para bajar a Lugones".

La percepción de la calle coincide con la explicación de los técnicos. "Es una curva con una inclinación importante, pero el punto es que los diseños de las curvas, con sus parámetros de visibilidad, seguridad y otros, son pensados para una determinada velocidad. Si uno circula más rápido, esos parámetros dejan de ser los mismos. O sea, es segura en tanto se respete la velocidad indicada. Si al tomar una curva debés corregir la trayectoria moviendo el volante, quiere decir que entraste a mucha velocidad. En el caso del empalme de Lugones, si no lo hacés y te cruzás de carril te terminarías chocando con el paredón. El problema no es la curva sino que no se respeta la velocidad máxima", aseguró Adriana Alperovich, ingeniera especializada en vialidad.

En el mismo sentido se expresó Fabián Pons, gerente general del Centro de Estudios en Seguridad Vial de Argentina: "Antes de llegar a la curva de Lugones hay por lo menos tres carteles indicando que hay que bajar la velocidad, pero nadie lo hace. Es cierto que la tendencia mundial es construir curvas cada vez más suaves y bien peraltadas, pero en todos los casos lo importante es respetar las normas. En Argentina somos analfabetos viales". Además, el especialista agregó que "el empalme de Lugones es un lugar ideal para realizar fotomultas, porque el exceso de velocidad en una curva es mucho más peligroso que en una recta". Por ahora, y según confirmaron fuentes policiales, las postas de control que hay en ese sector están más orientados a la prevención del delito que a la seguridad vial.

Según confirmó Clarín, por ahora no hay ningún proyecto para modificar la traza de la curva. Primero, porque en los alrededores no hay terrenos libres, y una obra implicaría, por ejemplo, expropiar parte de la escuela Raggio.

El empalme es considerado una zona de transición. Es que la General Paz está a cargo de la concesionaria Autopistas del Sol, mientras que la Lugones corre a cuentra de AUSA, empresa del Gobierno porteño.

Fuente: Diario Clarín, edición on line del 16 de junio de 2008
 
           
     
         
 
   
     
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