Sábado 15 de Junio de 2019
 
 
 
 
20 de Octubre de 2008
     
 
   
 
Muy buena combinación para la ciudad y el campo
 
Seat altea freetrack: óptimo confort de marcha, espacio interior y una tracción integral que lo ayuda al salirse del camino.
La imagen es todo. Pero mucho mejor si viene acompañada por un gran equipamiento y un comportamiento dinámico inmejorable en ruta. Esta es la carta de presentación del Seat Altea Freetrack, el primer modelo de la marca española con una imagen off road. Este monovolumen compacto está basado en el Altea XL, un vehículo que se vende en el mercado europeo, y cuya carrocería es más grande que el Altea convencional. Esta versión mide 4,49 metros de lago, 1,79 de ancho y 1,62 de alto, mientras que las dimensiones del "común" son: 4,28, 1,76 y 1,56 metros.

Lo primero que hay que destacar de este vehículo es que no sólo tiene pinta de 4x4, sino ciertos atributos que le permiten defenderse fuera del camino. Además de las dimensiones, cuenta con tracción integral automática, que en condiciones normales transmite toda la potencia al eje delantero y cuando es necesario transfiere hasta un 50% a las ruedas traseras. Otro sistema útil es Hill Holder. Este dispositivo de asistencia en pendientes mantiene frenado al vehículo unos segundos (sin necesidad de mantener el pie en el pedal de freno) y se libera cuando el conductor acelera. Esto es ideal, por ejemplo, en caso que se apague el motor durante un ascenso. Si bien el Freetrack fue pensado como un vehículo "multipropósito" hay que aclarar que su lado fuerte es la ruta. Y una fiel muestra de esto son sus neumáticos (con dibujos para el uso callejero) y unas llantas de 17" y perfil bajo. Otro indicio de esto son las relaciones de su caja de seis velocidades. Como no tiene reductora, le hubiera venido bien una primera marcha más corta para avanzar a baja velocidad por terrenos desparejos sin utilizar mucho el embrague.

Gran desempeño en ruta

El Seat Altea Freetrack se comercializa en nuestro mercado con una sola motorización naftera de 2.0 litros y 200 caballos, la misma que equipa a los Volkswagen Vento, Passat y Tiguan; y Audi A3 y A4. Este motor le permite moverse con gran agilidad y soltura, además de imprimirle reacción cuando el acelerador lo requiere. Su comportamiento dinámico es muy bueno en ruta. Si bien se nota un mayor rolido en la carrocería (tiene 4 centímetros más de despeje que el Altea XL) dobla y frena con mucha eficacia. Al no tener suspensiones de largos recorridos y ser sustancialmente duras, el Freetrack es muy estable a altas velocidades; una cualidad que se potencia con la asistencia del control de tracción y estabilidad.

Quizás uno de los puntos en contra es que tiene una mayor resistencia aerodinámica y un peso superior al del Alta XL, aumentando apenas los valores de consumo (9,4 l/100 km).

El gran espacio interior y el completo equipamiento de serie son otros atributos para tenerlo en cuenta. Eso sí, su precio es un poco elevado: 46.310 dólares.

Es difícil encontrar un rival directo para el Freetrack, ya que no pertenece a una categoría definida. Sí podemos compararlo con otros vehículos de precios y características similares como: Honda CR-V (US$ 39.700), Nissan X-Trail (US$ 41.825), Hyundai Tucson (US$ 32.600) y Mitsubishi Outlander (US$ 39.900), entre otros. Con varios de ellos, perderá en aptitudes off road, pero ganará en confort de marcha, espacio y nivel de equipamiento. Además, el Freetrack es el más potente.

Fuente: Diario Clarín, edición impresa del 16 de octubre de 2008. Nota firmada por Hernán Oliveri












 
           
     
         
 
   
     
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