Martes 20 de Agosto de 2019
 
 
 
 
20 de Octubre de 2008
     
 
   
 
Está en falta casi el 90% de las combis que entran en la ciudad
 
La mayoría no tiene seguros de responsabilidad civil que cubran a los pasajeros
Según datos de la Subsecretaría de Seguridad Urbana porteña, casi el 90 por ciento de las combis de pasajeros que ingresan en la Capital lo hacen en infracción. Hace dos semanas, durante un operativo, el gobierno local secuestró tres de cada cuatro vehículos que ingresaron en el distrito.

"Entre las irregularidades más importantes figura la falta de un seguro de responsabilidad civil que cubra a los pasajeros en el caso de posibles accidentes", dijo a La Nacion el subsecretario de Seguridad Urbana, Matías Molinero.

En sólo media hora, en la esquina de Sarmiento y Carlos Pellegrini, por ejemplo, durante una mañana de controles, se detectaron tres combis que ingresaron en la ciudad desde el conurbano bonaerense sin la habilitación para transportar pasajeros, según pudo comprobar La Nacion al asistir a uno de los operativos de la Dirección de Seguridad Vial del gobierno porteño y de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).

Es habitual que todos los días por la mañana lleguen a la Capital unas 10.000 combis desde el conurbano bonaerense, según cifras de la CNRT, con 20 o más personas cada una, ya que, a veces, viajan sentadas en el pasillo, por lo que también los inspectores piden a los choferes la lista de los pasajeros.

Así, alrededor de 200.000 personas evitan viajar en tren o en colectivo y prefieren pagar un pasaje en una combi, que cuesta entre 5 y 6 pesos el viaje para asistir a sus trabajos o lugares de estudio.

En el operativo que observó La Nacion se verificó que varios choferes no pudieron demostrar que contaban con la documentación requerida. Pertenecían a las empresas De Leo Bus, que hace el trayecto Morón-Castelar; Lomas Express vía Longchamps, y Ezeiza Bus.

Mientras la CNRT controla la habilitación para el transporte de pasajeros y la documentación habilitante del chofer, los agentes de tránsito porteños vigilan que tengan la verificación técnica obligatoria (VTO), el seguro de responsabilidad civil y la documentación del chofer.

A mediados del mes pasado, en una semana se controlaron 178 combis, se labraron 35 infracciones y se secuestraron 12 vehículos.

"En esa oportunidad, la efectividad del operativo fue menor porque teníamos puestos fijos. Ahora tenemos puestos móviles", explicó Molinero. Tomando los resultados del mes pasado, las combis en infracción eran de las zonas oeste y sur del conurbano, como Castelar, Morón y Ramos Mejía.

Vehículos cero kilómetro

En su mayoría, los vehículos eran cero kilómetro, tenían la identificación de la empresa y contaban con cinturones de seguridad. "Aunque casi todas las unidades que secuestramos son nuevas, les faltan la habilitación que brinda la CNRT y la VTO, y lo más grave: los pasajeros no cuentan con seguro de responsabilidad civil que los cubra en caso de accidente", comentó a La Nacion.

Los vehículos en infracción son trasladados al playón de la CNRT o al de la Dirección General de Seguridad Vial, según los documentos faltantes.

Debido a la gran cantidad de combis en infracción, el personal encargado de hacer los operativos resulta escaso. Por ejemplo, en uno de ellos no había policías motorizados para escoltar a una de las combis en infracción, por lo que tuvieron que demorar más tiempo al chofer, esperar a que llegaran refuerzos y dejar de controlar el resto de las combis.

Si bien muchos de los pasajeros se veían molestos por tener que bajar de las unidades, comprendían que eran necesarios los controles. "Prefiero este transporte a venirme en el ferrocarril Roca con mi nena", dijo Alicia, que tuvo que bajar del vehículo de Lomas Express.

"Son pocas las veces que hay gente que viaja sentada en el pasillo. Es verdad que no es muy seguro, pero si uno lo compara con un viaje en tren, esto es mejor", dijo Carlos Segura, que toma todos los días una combi sin identificación desde Lanús

Fuente: Diario La Nación, edición on line del 20 de octubre de 2008. Nota firmada por Paula Soler
 
           
     
         
 
   
     
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