Sábado 15 de Junio de 2019
 
 
 
 
29 de Octubre de 2008
     
 
   
 
La imprudencia al volante crece cuando se juntan varios amigos
 
Lo advirtieron durante una charla con padres sobre "manejo consciente"
Algunos dicen que cada vez que sus hijos salen a bailar, ellos no logran dormir. Otros aseguran que no saben cómo decirles que no cuando les piden el coche y otros dicen que se lo prestan (o incluso que le compraron uno) porque confían en ellos. Pero en la práctica saben que es muy posible que sus hijos se comporten de forma imprudente cuando están al volante, alentados por amigos a circular a alta velocidad, con la música alta y sin importar que hayan bebido

La preocupación de estos padres se reactivó hace más de un mes, con la noticia de que tres alumnos del colegio Cardenal Newman murieron en una accidente en la Panamericana.

"Vemos que los chicos están más preocupados por sacar el registro que por cómo van a manejar después", explicó a La Nación Rubén Rodríguez, director del Polimodal del Pilgrims College, en San Isidro, que el miércoles último organizó una charla sobre "manejo consciente" para padres y alumnos en edad de tramitar la licencia de conducir. Concurrieron más de 100 padres y más de 70 chicos.

El ex piloto de carrera y periodista Rubén Daray fue el personaje convocado para hablarles a los chicos acerca de cómo manejar de forma responsable. En el momento de levantar la mano para hacer preguntas, los padres tenían tantas dudas sobre el propio manejo como sobre el de sus hijos.

Lesiones de por vida

"Todos los días 27 personas mueren en el país en accidentes de tránsito y otros 60 quedan con lesiones de por vida", apuntó Daray.

Hoy, según la Organización Mundial de la Salud, la principal causa de muerte mundial en adolescentes de entre 15 y 19 años son los accidentes de tránsito. Esto implica que, anualmente, 400.000 de jóvenes pierden la vida de esta forma en el mundo.

Uno de los ejes de la charla fue cómo el conducir a gran velocidad aumenta los riesgos de sufrir accidentes ante mínimos contratiempos. "Pensemos que la superficie de la cubierta que está en contacto con el pavimento es igual a la de la palma de una mano. Es decir que mientras circulamos estamos sobre las palmas de cuatro manos. Cuando pasamos sobre una piedra, la superficie se reduce, lo mismo que cuando doblamos a gran velocidad. Esa es toda la estabilidad que tenemos. No deberíamos manejar tan confiados. Cuando van rápido, no hay forma de poder doblar sin perder el control", apuntó Daray.

La audacia al volante, sobre todo cuando los chicos viajan acompañados por amigos de su misma edad, fue uno de los temas de la charla. De hecho, según se explicó, los choques suelen ser más frecuentes cuando hay más de un adolescente a bordo.

Distintos estudios señalan que cuando los adolescentes conducen acompañados por otros chicos de su edad lo hacen más rápido y dejan menor distancia con el vehículo que los antecede. "El riesgo aumenta con cada pasajero adicional. El auto fue previsto para ser seguro para una determinada cantidad de pasajeros. Esta es una norma que deberían respetar tanto los chicos como las madres que hacen pools en los colegios", dijo Daray.

Otro de los aspectos sobre los que se enfatizó fue el poco uso del cinturón de seguridad, quizás lo único que podría salvarles la vida después de la imprudencia que los puso de cara con la muerte. Daray proyectó distintos videos sobre qué ocurre en casos de accidentes con los ocupantes de los vehículos, tanto con aquellos que tenían puestos los cinturones de seguridad como con los que no. Las imágenes fueron elocuentes

Fuente: Diario La Nación, edición on line del 29 de octubre de 2008. Nota firmada por Evangelina Himitian
 
           
     
         
 
   
     
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