Miércoles 26 de Junio de 2019
 
 
 
 
18 de Noviembre de 2008
     
 
   
 
Preocupa a Wall Street que no apuren ayuda a automotrices
 
Quedó en rojo luego del anuncio de despidos en Citigroup y el dato de recesión en Japón. Pero se hundió al percibir que los republicanos no ayudarán a aprobar el rescate en el Congreso
Con la recesión ya casi bajo los pies de los estadounidenses, empiezan a pesar –bastante más que antes– la impaciencia y la ansiedad de los mercados a la espera de medidas oficiales fuertemente “expansivas”. Ayer, la sola confirmación de que Bush no aprobará el reclamado rescate para las tres grandes automotrices estadounidenses cayó como un baldazo de agua fría en Wall Street . Los inversores interpretaron que, como van las cosas, deberán esperar un buen salvataje recién para después del 20 de enero; o sea, cuando “el ungido” Obama asuma la presidencia del país. Demasiado tiempo para un paciente de la economía que hoy todos ven en situación terminal: hace poco se dijo que General Motors no llegará a festejar año nuevo sin una gran “dosis” de efectivo.

Se le sumó a eso un indicador de producción industrial que pareció confirmar que Estados Unidos ya está muy cerca de la recesión técnica (un diagnóstico que supone dos trimestres negativos consecutivos). Si bien en octubre aumentó 1,3% la producción de fábricas, plantas de servicios públicos y minas de Estados Unidos, también se supo que en septiembre ésta había caído 3,7% (como nunca desde 1946) y había acumulado una caída de 4,1% en los últimos doce meses. Quedan todavía dos revisiones para el PIB del tercer trimestre de ese país, que había registrado semanas atrás un crecimiento negativo de 0,3%. Todo indica que arrojarán una caída mayor, de 0,5%, y hasta 0,8%. “Con estas cifras, el 2009 parece que va a ser particular y difícil, con dos trimestres iniciales de decrecimiento. Nosotros estimamos un retroceso de 2,5% para el primero, y de 1,5% para el segundo”, aclaró el analista Enrique Álvarez.

Los indicadores de Wall Street se mantuvieron con los brazos caídos prácticamente durante toda la jornada. Porque, por la mañana, ya habían conocido otras dos novedades que dejaban olfatear la recesión: el decrecimiento (esperado, pero no por eso menos doloroso) de la economía japonesa, y el anuncio del Citigroup de que recortará 52.000 empleos en 2009 (el 15% de su plantilla actual, de 375.000, que se suma a los 23.000 puestos eliminados en lo que va del año). Con esas expectativas económicas, y con la demora del salvataje para las automotrices, el mercado no resistió mucho más: el Dow Jones cerró 2,63% abajo, el Nasdaq, 2.29%; y el S&P, 2,58%. “El índice de las 500 empresas ya está un 54% abajo de sus niveles de septiembre y octubre, en 850 puntos”, precisó el analista de Fimades, Luis Palma Cané. Las acciones del diezmado Citigroup cayeron ayer 6,6%, y mostraron que los intentos de los banqueros por garantizar la rentabilidad del negocio no alcanzan para despejar las dudas sobre el sistema. No deberán sorprender, entonces, nuevos planes de despidos. Ya el mes pasado Goldman Sachs comenzó con un recorte de 3.200 empleos (ayer cayó 6,35%), y Morgan Stanley dijo que reducirá en un 10% los puestos en su unidad de vivienda y en las operaciones de banca de inversión.

El gran agravante: el pánico podría expandirse al sector automotriz, porque hoy se desvanecen las esperanzas de que los demócratas logren imponerse en el rescate a General Motors (+5,65%), Ford y Chrysler, que empezará a debatir mañana. Ayer, la Casa Blanca advirtió que, del millonario rescate que el mes pasado aprobó para los bancos (el de Paulson, de u$s 700.000 millones), no quedará una sola moneda para los autos. “Tenía como único objetivo hacer frente a la continua crisis crediticia en nuestro sector financiero”, dijo.

Fuente: Diario El Cronista Comercial, edición on line del 18 de noviembre de 2008. Nota firmada por Ignacio Olivera Doll
 
           
     
         
 
   
     
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